Tuesday, November 28, 2006

No importa tanto lo que creemos que somos:
el tiempo pasará sólo para probarse inútil
y,
en el camino,
en la sucesión de segundos,
en la acumulación de arrugas,
también servirá para comprobarnos inútiles.

Todo lo bello siempre se define en contraste
sólo en contraste
con lo que no lo es.

Habrá que querer, pues, los días inútiles,
las tardes vacías,
la monotonía de los trenes
y los párpados cerrados.
Habrá que querer lo monotónico,
lo inaudible,
los momentos en que el mundo calla
y aun así es incapaz de silencio.

Tendrán sentido los momentos en que la alegría no alcance a ser euforia,
en que el placer no alcance a ser algo más,
en que la canción quede a medias
por los motivos equivocados.

Y si el agua que cae en la ducha
no es memorable,
habrá que quererla por no ser memorable.
Lo mediocre es una condición necesaria para que nazca lo sublime.

No nos desesperemos
si el Absoluto no nos ha visitado,
si no hemos podido abrazar el Universo,
saltar en el Instante,
mirar a los ojos la Eternidad.

Es de esperarse que no rompamos estructuras,
ni que cada movimiento en nuestra cama reinvente el mundo,
o que no nazcamos de nuevo después de cada estornudo.

No podemos desear lo que tenemos,
no podemos destruir lo que nadie ha construido.
No podemos negar lo que no existe.

No nos desesperemos,
que es en el pantano de lo cotidiano
de dónde salen los gases
que hacen explotarnos en lo increible.

Friday, September 15, 2006

" A lot of people don't have much food on their table,
But they got a lot of forks n' knives,
And they gotta cut somethin'."


Bob Dylan en Talkin' New York

Tuesday, September 12, 2006

Tren:

El tipo de Cleveland, Ohiao, que me recomienda escuchar Al Green, habla sobre las luces que se elevan en el Ground Zero. Me dice que no las pueden poner por varios días, porque arruinan el sistema de migración de las aves, y las aves son importantes, el medio ambiente es importante. Le digo que nosotros lo jodimos. Me dice que ya estaba jodido cuando lo encontró.
Hay algo en negarnos, que nos define.

Monday, September 11, 2006



http://sicrevista.com/

Sunday, September 10, 2006

Parece que el miércoles nos vamos a presentar en un sitio. Hoy confirman. Neil dice que nos quedamos en NY por lo menos dos semanas más. El insomnio continúa. Me siento bien plutón.

Saturday, September 09, 2006

Apenas me repongo del concierto de anoche. No me sentí bien, la verdad. Aunque Neil dice que sonó bien y a la gente le gustó. Luego me emborraché. Terminé en la cama con una chinita. Me desperté con rabia, salí a la calle, caminé hasta el hotel.

Otra vez busco las enseñanzas de Mark. Otra vez me aburren.

Friday, September 08, 2006

Ando un poco desubicado por el cambio del horario. El avión llegó a New York a eso de las siete de la noche, y llevo diez horas como delirando y sin ningún atizbo de sueño. Intenté dormir (mañana es un día muy largo, o mejor dicho hoy, más tarde, en unas cuantas horas). Incluso me masturbé pensando en mi novia de la universidad pero quedé con mi sexo en las manos y la sábana mojada y los ojos abiertos, y el antebrazo cansado, y con ganas de pararme y mirar por la ventana. Fui un rato al cuerto de Mark, que ahora anda durmiendo casi tres horas diarias, porque está practicando una rama del budismo. Estaba tan aburrido que fui donde él, los demás dormían. Pero me terminó aburriéndo más hablando de las propiedades del ginger.

Empecé a trabajar en la canción. Pero me siento tan fuera de lugar que no me nace escribir o cantar. La verdad es que estoy desmotivado y sólo quisiera irme dos semanas a la casa de mis padres a disparar al horizonte y reparar algo. Pero hoy hay concierto, y el manager dice que es importante.

Estoy trabajando en la letra de la canción,

Somebody said

That at my shoulders is placed

The endless rage

That belongs to you.

Somebody howls

That I have no control,

That I should be gone,

Before I fuck you.

Somebody screams,

And screams so high

That I have no time

To forgive you.

And I only sing

About the ways the city

stinks

Even the rainbow sinks

on a colorful toilet.

I go further and feel

That a day as today

I don’t belong here

Open that door

‘Cause I belong

everywhere.

I have some faith

‘cause one nigh on the train

I meet the wisest man

And He was sleeping.

I did some noise

And with his deepest voice

He show me the show

that I was looking for.

The truth is on the bottom of the bottle.

Wrong bottle.

Wrong bottle.

Understand emptiness

Empathize void.

Friday, September 01, 2006

Tuesday, August 29, 2006

?quieres ser feluis?
Atero lamabiríco, desconetoren iberoturo. Lapareno acanocírico, ev círico lamioso. Carílando everlote, mutiro evírico, noreo arenélico, profílico, carivominante. Cataénico esperomunia et vocerín laudiminente. Narala espunte ecuritítco nefasto.
Quiero bourbon. Quiero whisky. Quiero cerveza. ?Con cuántos cigarrillos puedo medir el tiempo? Ojalá venga pronto la luz apacible del amanecer y apage las bestias que explotan en mi pecho, ojalá se calle el mundo y amanecezca y anochezca y resplandezca y las rayas rojas y blancas se apiaden de mi. Ojalá la luna sienta remordimientos y huya despavorida y no vuelva o azote las mareas y se entierren en el mar (vaya contradicción) los pecados, las angustias y el vacio. Tengo ganas de dietas de hierro. Aplaudo el hedor de mortecina que se esconde en la mirada inocente de los transeuntes trashumantes trashumeantes.

Hoy conocí a los productores de American Idol, y estaban orgullosos de serlo. Estoy sterligniano, tejadesco y duartriano. Mandemos al mundo a la papelera de reciclaje y no recobremos el .doc
Tengo rabia de quinceñera a la cual la prima le ha robado la atención en su fiesta de quince. Es la misma rabia de guitarra eléctrica desbocada en pradera primavera impoluta bastante puta petrificada. Sentí que mi mano podía romper las barras del vagón de tren vacío, que podía enviar millones y millones de jabs directos a la mandíbula del universo, y que, si llegaba a sangrar, de mi sangre brotaría la vida de la mismísima manera que un día los animalitos salieron del océano y les crecieron patas piernas para convertirse en tiranosaurios, king kong, burócratas y demás barbaridades. Pero los animales que saldrían, hoy, de mi sangre serían bestias condenadas caínescas acaecedoras de la dulce maldición perpetua que sufrimos los que aún amamos, así no haya destino en las flechas cursimentes cupidescas del amor inmaculado, que existe sólo porque mi padre y mi madre todavia se besan y se rien mutuamente. Serían búfalos maculados, iracundos en escencia, que se alimentarían del pasto virgen cuyo recipiente es el pubis angelical de quinceañeras derrotadas.

Tengo rabia milenaria, que explota como explotan los planetas. Tengo la misma rabia que ahora debe de tener Plutón. Tengo hambre kamikaze.

Monday, August 28, 2006

Hoy vi a una mujer pequeña con un perro pequeño y un bolso pequeño y, como era de esperarse, sólo tenía monedas de diez centavos. Cae la lluvia sobre los taxis amarillos. Los que usan turbantes no se inmutan; no tienen porque. Tengo una obsesión por cierta camisa roja de rayas blancas o blanca de rayas rojas. Me preguntan si sé cuánta parte del planeta tierra es agua, si sé cuánta parte de nuestros cuerpos es agua. Dios debe ser un reguero. Piso los charcos con absoluto placer. Abro la boca al cielo buscando bendiciones en formas de gotas de agua de elíxir de poder. El suelo está resbalozo y mis zapatos no colaboran. Los semáforos cambian en el asfalto, en el suelo se refleja la ciudad. Eso piensan, porque la verdadera ciudad no es la estática mole sino la que está en el endeble charco susceptible a caprichos ópticos y peatonales. Algún día una gota va caer para arriba y la gente se va asustar e incluso será primera plana en el Daily News. Las nubes somos nosotros, y en la pradera azulada del firmamento, figuras regordetas y espumosas nos buscan parecidos con perros y patos y espinazos. La planta sobrevivió, tal como lo había dicho, aunque un día cuando volví a casa alguien había podado las hojas secas que yo mantenía allí como recordatorio de nuestra irresponsabilidad colectiva. En el piso de la cocina había una de esas hojas secas y sin pensarlo me la metí en el bolsillo y desde ese día ando caminando felizmente culpable, merecidamente avergonzado. Me encantaría tener treinta años más y estar bebiendo whisky en un salón de baile de puebla, donde trabajaría una cantinera que guarda un parecido con la mesera salvadoreña a la que un viejo verde, o de camisa verde, le dijo que qué labios tan bellos y ella se los mordío para esconderlos, sin saber que morderse los labios es la manera más ineficaz de esconderlos. Quiero un escritorio caboa, donde en la madera oscura alguien haya escrito a máquina, derramado cantidades iguales de vodka y lágrimas. Quiero un knockout. Ver cómo le vuelan la mandíbula a un boxeador amateur, mientras yo celebro a los bailarines más tristez y con guantes que la humanidad pueda parir. Quiero tener un conversación con un viejo, y si es ciego mejor. Ando buscando que una cosa me lleve a la otra y que termine en una caverna donde se esconde el Gran Secreto, y ese Gran Secreto resulta ser que era la búsqueda porque lo que uno encuentra carece siempre de peso en proporción a lo desconocido, lo que uno tiene es ínfimo en comparación a lo que falta. La felicidad más vívida es la del deseo, el deseo es búsqueda, un estado que se mueve como charco y no está ahí como mole de ciudad estática. Quiero una pistola de agua. Dispararme la cien y que mis sensamientos queden remojados, escurriéndose por los orificios, para lo cual no habría más necesidad de controlar los esfínteres, ni los fisiológicos, ni los metafísicos.

Wednesday, August 02, 2006

Si todo el tiempo que gastamos hablando del clima lo usaramos para querer, estaríamos más cerca de aquella Epidemia de Felicidad.